En el mundo hay muchos fotógrafos buenos. Pero cuando se trata de captar personas actuando de manera espontánea, la técnica no basta: hace falta intuición, una mirada propia, fijarse bien en todo lo que ocurre y aún más prever lo que está a punto de pasar, porque los “momentos decisivos” son irrepetibles. Y —por suerte— “a mirar” no se puede aprender ni enseñar...